Un estudio de Ecologistas en Acción denuncia los puntos negros del litoral español
A principios de junio, la Asociación de Educación Ambiental y del
Consumidor (ADEAC) concedió a España 605 banderas azules, 34 más que en
2009. Este distintivo prueba la calidad del agua de baño de una playa y
sus buenos accesos. La provincia de Málaga, que obtuvo 21 de estos
galardones, fue ayer, sin embargo, criticada por ser la que tiene "la
costa más degradada", según afirmó el coordinador de Medio Marino de
Ecologistas en Acción, Jorge Sáez, durante la presentación de su informe
Banderas Negras 2010, caos en la costa. Según Sáez, las banderas azules poco tienen que ver con la buena salud de la costa, puesto que
"no se basan en ningún criterio ambiental".
El documento recoge
los 40 puntos más degradados
del litoral, en función de cuatro categorías: urbanismo, vertidos
orgánicos, vertidos industriales y regeneraciones y obras de playas, y
pone diez ejemplos en cada categoría.
En el capítulo de urbanismo,
la ONG destaca que, entre 1987 y 2005, el ritmo de construcción en el
litoral español ha aumentado un 50%. Asegura que sólo entre 2000 y 2005
se construyeron tres hectáreas de urbanización costera cada hora.
"Las playas de Fuengirola y Marbella tienen el 100% de su superficie
costera urbanizada", explica la coordinadora de Costas de la ONG,
Natalia Martí. La ecologista insiste en que el modelo de urbanismo del
Mediterráneo se está exportando cada vez más al norte de la península,
lo que ella denomina "proceso de
mediterranización". En 2009, la comunidad autónoma que ostentó el título de albergar las peores costas, según la ONG, fue Galicia.
En el ámbito de los vertidos orgánicos, Sáez destaca que no se trata de un problema de falta de legislación, sino de
incumplimiento de la misma. "Las depuradoras no siguen los límites de depuración mínimos", afirma Martí. El informe señala la conocida como
Cascada de la merda
en Benidorm (Alicante), donde desde hace 25 años se produce un vertido
continuo de aguas residuales en el Parque Natural de Serra Gelada.
Respecto a los vertidos industriales, el informe ataca a la Ley de Responsabilidad Ambiental española, "que
no incluye los vertidos de hidrocarburos
como el que ha tenido lugar en el golfo de México", explica el
coordinador de Defensa Jurídica de la ONG, Jaime Doreste. Esta ley, que
sigue el principio
quien contamina, repara, obliga al causante de un daño ambiental a devolver el entorno a su estado anterior.
Los
vertidos de hidrocarburos están sujetos a una normativa europea cuyas
multas e indemnizaciones para este tipo de accidentes "son mucho
más favorables para el contaminador
de lo que lo serían bajo la Ley de Responsabilidad Ambiental", añade
Doreste. La ONG pide una reforma del texto para que incluya este tipo de
sucesos.
Vertidos en el Estrecho
Los responsables de la ONG también destacan el problema del
bunkering
(repostaje de fuel de un barco a otro en medio del mar) en el estrecho
de Gibraltar y la bahía de Algeciras. Esta actividad suele generar
vertidos de petróleo en el mar.
Por último, el apartado de las
regeneraciones hace referencia a las obras destinadas a mantener una
playa de forma artificial mediante el aporte de arena y la construcción
de espigones para paliar los procesos de erosión. "Esta solución es un
parche, puesto que no mejora el estado de la playa a largo plazo",
explica Sáez. El coordinador de Medio Marino asegura que, en los últimos
seis años, el Estado ha invertido unos 60 millones de euros en obras de
regeneración en la playa de la Barceloneta (Barcelona). Se estima que
sólo desde 2004 se han invertido
más de 700 millones de euros en aportes de arena a lo largo de todo el territorio costero nacional .